-'El Barça desafía al fútbol', por José Sámano, en ElPaís.com
"El Barça es el último revolucionario y uno de los más extremistas. Del Ajax del fútbol total al Barça sin delanteros, tres defensas y un pelotón de centrocampistas con talla para el hipódromo, no para este deporte. Eso dirían los puristas, los que desconfiaban de la fragilidad de Butragueño o Raúl, consumidos por la idea antediluviana de que el fútbol es cosa de hombres. Frente al fútbol de los machotes, el de los dobles y triples pivotes, el de los centrales como vigas de hormigón, los carrileros de ida y vuelta hacia ninguna parte o los arietes de dos pisos, Pep Guardiola se ha empeñado en envidar contra la física de este juego."
-Análisis táctico del partidos, por Ecos del Balón:
-'El Barça líquido', por Martí Perarnau
-'Dominar, ganar y disfrutar', por Santiago Solari, en El País"La mirada tradicional con que veíamos el fútbol ya no sirve para desmenuzar al Pep Team. Estamos obligados a cambiar de ojos para comprender lo que está sucediendo, no sea que nos quedemos ciegos por no ver la realidad del cambio histórico que está sugiriendo este equipo en el fútbol mundial. No son únicamente sus triunfos y victorias, imprescindibles como gasolina del cambio, sino el modo de jugar, la metamorfosis incesante que generan sus futbolistas, el derribo de muros tópicos e ideas preconcebidas como el físico, el músculo, los especialistas o los complementos, arrasado todo por la potencia del fluido. El Barça decidió hacerse líquido para burlar todas las presas y compuertas. Hacerse agua para escurrirse entre los dedos del equipo rival. Ya no es la flexibilidad del junco que se dobla ante el huracán, sino la propia ausencia de forma, la desaparición del cuerpo, puro escapismo sobre el césped."
"Tengo esos viajes asociados a las emociones de disputar una final mundial, a la novedad constante que despierta un país con una cultura tan distinta y al sueño. Un profundo sueño diurno que, llegada la noche, se transforma en un desvelo interminable. Nada describe mejor la sensación que la película Lost in translation, esa oda al insomnio dirigida por Sofia Coppola.-'Artistas', por Pol Gustems, en Diarios de Fútbol
El jet-lag no pareció afectar ayer al Barcelona, que no salió dormido contra el Santos. Dominó, disfrutó y se llevó la copa de la mano de Messi, un futbolista descomunal. Vi el partido solo, en un bar, como en los viejos tiempos."
"I have the ball, I pass the ball. Guardiola introdujo una pequeña variación en su esquema y situó a Thiago en el extremo zurdo, para así disponer de todos los bajitos en el once inicial. Al hispanobrasileño no le pudo su naturaleza y abrió el campo, obediente, para generar espacios en el otro costado. Allí tocaron Messi, Cesc y Xavi, que previo control de espuela se la devolvió al primero, que definió picando el balón suavemente por encima de Cabral. I have the ball, I pass the ball. En cualquier zona del campo, siempre con sentido. En la jugada del segundo gol pasa minuto y medio desde que recupera Abidal hasta que define Xavi, de nuevo excelso en el control. Entre medio aparecen casi todos."-'Mundial de Clubes 2011: el Barça da un paso más hacia el Olimpo', por Bruno Sanxurxo, en Notas de Fútbol
"Nada pudo hacer el Santos ante la nueva exhibición del Pep Team. A los 17 minutos Messi rompió el partido con su primer gol, una sutil y vaselina tras asistencia de Xavi, que se marcó un control de exterior delicioso. Siete minutos después el propio Xavi hizo el segundo —con 31 años está haciendo el mejor arranque goleador de toda su carrera— y al filo del descanso Fàbregas le puso la guinda a la gran primera parte de su equipo marcando el tercero —con 11 goles es el segundo máximo anotador del equipo—. La superioridad del Barça fue tal que acabó el primer tiempo con un 75% de posesión, provocando que el control de la pelota por parte del Santos no llegara ni a los nueve minutos.
Todo ello con nueve canteranos en el once inicial; sólo Alves y Abidal no se formaron en La Masia pero ya llevan en el club cuatro y cinco años respectivamente. La segunda parte estuvo lejos del nivel de la primera pero el Barça controló el partido totalmente, impidiendo que el Santos lograra ocasiones con las que soñar con una utópica remontada. Los brasileiros vivieron el partido entre la estupefacción (en América nadie les ha dominado así nunca) y el hipnotismo, viéndose superados por un equipo infinitamente más trabajado que parecía despertarles un sentimiento más cercano a la admiración que a la humillación. De hecho, Neymar, en la entrevista a pie de campo tras acabar el partido, se quitó el sombrero sin el menor sonrojo: “Hoy aprendimos a jugar al fútbol”, dijo."
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